En el #ALas845 conversamos sobre el tema, “América Latina en la disputa global: la Cumbre de Miami y el pulso entre Estados Unidos y China”.
El invitado, el embajador Luis Fernando Andrade, consultado sobre la convocatoria de Donald Trump a presidentes “aliados” en sus políticas para el 7 de marzo en Miami, aseguró que el mandatario “se involucra” directamente en sus acciones y deja al margen a organismos internacionales.
“En el caso de América Latina esto es un debilitamiento para la OEA, pero esta ha sido mal utilizada por gobiernos de izquierda. Los invitados son quienes han roto esquemas en sus países, como Milei y Bukele entre otros. En el caso de Nasry Asfura, Trump se involucró por seguridad nacional. No está Costa Rica, República Dominicana y otros, pero es un núcleo muy afín a Trump”, dijo.
Andrade indicó que sobre la reunión de Petro con Trump, existen “fases pragmáticas”, pero siempre hay afinidades con algunos. “Con Petro es inicio de un proceso de ampliación, porque quieren retomar la influencia en todo el hemisferio. En el caso de Triángulo Norte sorprende que no esté Guatemala. Hay muchas interrogantes de por qué no está, cuando se ha dicho que es un aliado estratégico; vemos que no es tan así como se dice oficialmente”, señaló.
Sobre qué ocurrirá cuando Trump salga del poder, Andrade dijo que existe una tesis sobre que China “ya no es la misma de otros años”. “Hay casos como del puerto de Chacao, el puerto del Canal de Panamá, pero al final la política de Trrump tiene sus desafíos de sostenerse con el tiempo. Pero hay un péndulo, porque Obama restableció relaciones con Cuba e incluso va a La Habana. Luego Trump da marcha atrás, y efectivamente a futuro no se puede predecir que pasará. En el caso de México aún siendo vecino, no es nada fácil. No es fácil sostener una relación estratégica y para que esto se sostenga en el tiempo incluso factores demócratas se tienen que posicionar sobre que estos asuntos son vitales”, dijo.
Andrade dijo que la credibilidad es relevante, y añadió que en el caso de Bernardo Arévalo, es su principal problema tener una posición concreta en varios temas.
“Cuando el gobierno vota contra el embargo de Cuba, fue un grave error, también cuando se analizó quienes votaron a favor. Estados Unidos siempre pide que se vote o se abstengan. La salida de Bradley y Ventrell del país sí reflejó que no había consistencia con los objetivos de Trump. Entonces parece ser que no es cierto que el gobierno sea tan aliado como se venía diciendo”, indicó.
Andrade señaló una especie de “subordinación política” ante México lo cual calificó como “tremendo”, ante el cuestionamiento del vínculo entre la administración de Arévalo y el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien tampoco fue invitada a la Cumbre. “La relación estratégica, pese a las incautaciones y extradiciones, no es ideal y a otro nivel. Lo menos que hace Arévalo es dirigir la política exterior”, resaltó.
En relación a la situación en Cuba, recordó que tras el llamado del papa Juan Pablo II, el gobierno de Álvaro Arzú se abrió a La Habana. “En este contexto era correcto porque se dejaba una guerra interna, en donde cubanos asesoraron a la guerrilla. Los cubanos americanos lo definen ahora como un momento histórico, pues Rusia está enfrascado con Ucrania y China no tiene capacidad de pelear con Estados Unidos”, señaló.
Andrade fue enfático en decir que la salida de Nicolás Maduro de Venezuela permitió que se reconfiguraran las relaciones e inversión en otros países, y fue más allá al señalar a los médicos cubanos que deberán salir de Guatemala. “Llevaban un componente ideológico de la revolución cubana a regiones apartadas del país. El ofrecimiento de Fidel Castro fue aprovechando el huracán Mitch para mandar médicos, pero había entrenamiento ideológico. Al final es una incapacidad nuestra de no poder producir programas propios”, explicó.
Sobre el caso de Nicaragua, Andrade dijo que la economía de ese país “no está mal” y Trump busca consolidar primero el Triángulo Norte.









