Análisis | El papel de la CIDH y el liderazgo de un guatemalteco en la defensa de los derechos humanos

En #ALas845, Stuardo Ralón Orellana, abogado y notario guatemalteco, actual presidente de la CIDH, explicó la función de la entidad y sus objetivos en la gestión.
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En ALas845 hablamos de, “Guatemala en el sistema interamericano: el papel de la CIDH y el liderazgo de un guatemalteco en la defensa de los derechos humanos”.

El invitado fue Stuardo Ralón Orellana, abogado y notario guatemalteco, comisionado y actual presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Al inicio el funcionario explicó la coyuntura en el continente americano y el rol de la entidad.

“El momento de la región es un momento de cambios en donde se requiere mucha capacidad de articular diálogo, porque es un momento de mucha polarización en los países. La CIDH tiene el desafío que no se vea como un adversario del Estado y que pueda monitorear la situación de derechos humanos para establecer diálogo de todas las partes”, dijo.

Añadió que la entidad es un órgano “subsidiario y complementario”, para no tener “injerencias indebidas” y desplegar instrumentos con rigor técnico.

Ralón explicó que la Comisión se integra por 7 comisionados de México, Argentina, Guyana, Bahamas y Estados Unidos, que son electos no por bloque, sino en una elección en donde se eligen 4 y luego a medio término, se definen los últimos 3. El comisionado además desmintió algunos rumores que circulan por medios digitales.

“Se dice en redes que el presidente Jimmy Morales me puso en la CIDH, pero en mi caso fui electo en donde obtuve 27 votos. Los 7 miembros son los que eligen su directiva”, dijo.

Sobre qué significa la presidencia en la CIDH de un guatemalteco, Ralón indicó que existen limitantes sobre que ningún nacional puede “intervenir” en situaciones de su propia nación, el funcionario resaltó que aunque no es revisora de fallos de tribunales de última instancia; sin embargo, si un caso tuvo un fallo dentro de un Estado sobre derechos humanos, “en el sistema de peticiones y casos” se puede analizar y emitir informes desde la CIDH.

“Es para establecer una reparación y para evitar que esa falla se repita. Se trata que el propio Estado mejore el andamiaje. Pero muchas veces la comisión solo es reconocida por esa función cuasi judicial, pero se requiere inspirar una confianza para poder mediar con un Estado. Como todo es perfectible, se busca que esos instrumentos en colaboración con un Estado puedan conocerse y se usen en mayor medida”, resaltó.

Añadió que se puede esperar de la Comisión mantener un “criterio técnico” y evitar su expresión en decisiones nacionales. “La comisión está para corregir fallas, monitorear los derechos humanos y colaborar con los Estados y no ser un órgano supra nacional revisor”, resaltó.

Ralón dijo que en un caso específico, no se puede llegar a un informe final, pues el Estado y la persona que demanda llegan a un acuerdo de solución amistosa. “Esto no modifica resoluciones internas y no prejuzga de resoluciones futuras, sino lo que hay es una reparación y podría haber una exhortación para que no vuelva a ocurrir”, dijo.

Sobre la petición del presidente Arévalo para acompañamiento en las elecciones de segundo término, Ralón acotó que aunque no se solicite, es “obligación” de la Comisión monitorear. “Cualquier informe es un insumo o arista, pero no condicionará el análisis de la comisión”, explicó.

Ralón indicó que cuando persista la vulneración de derechos humanos en un Estado, y se agotaron todos los mecanismos internos, la comisión podría intervenir. “Lo que se monitorea es si hay acciones que cierran el espacio cívico. Surgen alarmas y finalmente hay una interacción en el pleno con la relatoría de libertad de expresión”, señaló.

El funcionario mencionó un informe de fondo que contiene recomendaciones para el cumplimiento de un Estado, las que, si no se cumplen, la instancia podría decidir si publica el análisis y si la Corte Interamericana de Derechos Humanos puede intervenir. “No todos los Estados del continente reconocen su jurisdicción de la Corte. Por eso es un sistema subsidiario y complementario”, dijo.

En relación al debilitamiento de la ONU y las políticas de Donald Trump, además del caso de Cuba, Ralón reveló que en abril se presentará un informe temático para explicar la violación de derechos humanos de las misiones de médicos cubanos.

“Así como se habla del rigor técnico, se trata de ver hasta donde tenemos competencias, porque no tenemos las mismas que la Corte”, dijo.

La entrevista completa:

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