Autoridades advierten que Guatemala enfrentará lluvias escasas durante junio y julio debido al fenómeno de El Niño, aunque prevén un invierno más intenso y con riesgo de tormentas tropicales para el segundo semestre del año.
A punto de concluir el primer semestre de 2026, las condiciones climáticas han estado marcadas por un déficit de lluvias en varias regiones del país, especialmente en áreas del corredor seco, donde la temporada ha sido menos intensa de lo habitual.
Según las proyecciones compartidas por la CONRED, junio y julio mantendrían una tendencia de precipitaciones limitadas asociadas a la influencia del fenómeno de El Niño, lo que podría generar presión sobre cultivos y reservas de agua en algunas comunidades.
Sin embargo, los pronósticos apuntan a un cambio gradual a partir de agosto. Las autoridades prevén un aumento de la humedad y de la actividad atmosférica durante el segundo semestre, particularmente entre agosto y octubre, periodo en el que también se concentra la mayor probabilidad de formación e impacto de sistemas tropicales en la región.
Ante este escenario, se advierte sobre el riesgo de lluvias más intensas, saturación de suelos e incrementos en la posibilidad de inundaciones y deslizamientos, especialmente en zonas vulnerables del país.
Ante este escenario, las autoridades mantienen monitoreos constantes y coordinaciones interinstitucionales para atender posibles emergencias derivadas tanto de la sequía como de inundaciones y deslizamientos durante la época más intensa de invierno.
En años anteriores, Guatemala ha enfrentado severos daños durante la temporada lluviosa, especialmente en comunidades vulnerables ubicadas en áreas de riesgo, donde las tormentas han provocado inundaciones, derrumbes y pérdidas en infraestructura y agricultura.
CONRED hizo un llamado a la población y a las autoridades locales a fortalecer las medidas de prevención, identificar zonas de riesgo y mantenerse atentos a los boletines meteorológicos oficiales, ante un invierno que podría pasar de la escasez de lluvias a eventos climáticos extremos en cuestión de semanas.
Por Bryan Choy







