Las variaciones en los patrones climáticos mantienen en alerta al sector agrícola guatemalteco. Mientras las lluvias continúan afectando distintas regiones, las proyecciones apuntan a una canícula más marcada durante julio, lo que podría provocar períodos prolongados de sequía en áreas productivas.
El impacto es especialmente sensible en el Corredor Seco, donde miles de familias dependen de la agricultura de subsistencia y son más vulnerables a la reducción de lluvias y a las pérdidas de cultivos.
Organismos especializados han señalado la importancia de fortalecer las medidas de adaptación al cambio climático, mejorar la gestión del agua y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos para reducir riesgos en la producción de alimentos.
En este contexto, el comportamiento del clima, la disponibilidad de alimentos y la evolución de los precios se convierten en factores importantes para comprender los desafíos que enfrentan los hogares guatemaltecos durante los próximos meses.
Con respecto a datos sobre el clima, Marco Paxtor, Ingeniero Agrónomo Y Especialista En Producción Agrícola, destacó que hay un exceso de información y es muy difícil, pues todos estos datos son probabilidades.
Los cambios climáticos dejaron de ser una discusión únicamente ambiental; hoy representan un desafío económico, social y alimentario para Guatemala.
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Redacción por Roxana de León













