En ALas845 hablamos del tema, ¿Perdió el Estado el control de la seguridad? Violencia, cárceles y crimen organizado en Guatemala”.
Los invitados fueron Francisco Quezada, investigador del CIEN: Miguel Escribá, experto en estrategia y seguridad nacional; y Francisco Girón, analista en temas de seguridad y defensa.
Discutieron sobre el incremento de la violencia homicida en Guatemala, la crisis del Sistema Penitenciario, el fortalecimiento de estructuras criminales vinculadas a maras y narcotráfico, y si la estrategia de seguridad impulsada por el Ministerio de Gobernación y la Policía Nacional Civil ha logrado contener estos fenómenos o si requiere una profunda reestructuración institucional.
Inteligencia y mejorar recurso humano
Quezada dijo que la referencia para el estado de la violencia homicida fue el 2025 que fue “muy sensible” pues el descenso del número de homicidios terminó y “empezó a subir”.
“El año lo empezaron con una serie de medidas como fueron los estados de excepción, y les dio los resultados, pero es correcto comparar un año completo, y lo que vamos teniendo es que en mayo se empezó a ver un cambio a la tendencia al alza, no superando al 2025 pero de mayo a mayo se ve un cambio de dirección. En junio supera la violencia del año pasado y en julio, sí sube aún más”, dijo.
Girón por su lado, aseguró que el fenómeno de la inseguridad y crimen organizado, “ya se conocía” en años pasados pero se potencializó con la falta de coordinación en el sistema nacional de inteligencia. “Vemos que cada quien trabaja por su lado, y hace falta que haya una coordinación para poder minimizar los efectos que tenemos, pero lo que pasa es que somos solo reactivos”, explicó.
Escriba añadió que si la estrategia no ha funcionado, es que al recurso humano “no se le ha dado el trato adecuado”. “Creo que cualquiera entra a la policía. Se les hace el polígrafo, pero la PNC no debería hacerlos ni los exámenes sicológicos, sino que los deberían dar a una universidad para que los datos sean fidedignos. Debemos seleccionar bien el personal”, dijo.
La droga y su demanda
Analizando temas específicos, como el caso de “Los Caradura”, Quezada indicó que la mara 18 acompañaba como seguridad a la referida estructura, pero la salvatrucha sí disputan el territorio. “Es un corredor de la droga que atraviesa la ciudad. Lo que va sucediendo es que dejamos crecer al animal silenciosamente. Era visto como un negocio marginal. Empieza a crecer el tema porque a los narcotraficantes ya no les pagaron en efectivo, sino con la droga y ésta se interna en los centros urbanos. Ahora ya creció de forma importante, pero no sólo es un tema de inteligencia, sino que también se controla con la demanda de la droga; como les va llegando a los adictos, pero no tenemos esa información. Por eso es bien notorio los enfrentamientos”, explicó.
Girón agregó que el principal problema es que al ingreso del gobierno actual “comienza una debilidad institucional”. “Es el común denominador para las estrategias que estaban funcionando, todo se echó a perder, o todo era malo, y al poner en marcha sus estrategias se dan cuenta que fallan mucho. Compararon la incautación de droga con la del año pasado y la duda era en qué incide eso en la seguridad del ciudadano común”, resaltó.
En cuanto al tema de las cárceles, Escribá añadió que se “pone a cualquiera en el cargo porque es un amigo”. “El hecho de ser juez, no me prepara a mí para el tema de seguridad. El ministro podrá tener buena voluntad, pero no se rodea de personas que funcionen. Todos los gobiernos hasta Ubico enseñaban buenos modales y urbanidad, pero lo perdimos porque el gobierno revolucionario lo quemó. Porque esos grupos no creen en Dios”, señaló.
Quezada indicó que los cabecillas de pandillas que están fugados pueden estar relacionados al repunte de criminalidad. “El tema fue que salieron en una complicidad absoluta. Cada vez que hay requisas hay nuevas cosas. Lo que pasa es que cada autoridad de turno, está rezando para que no le toque porque estamos fuera de control”, replicó.
Estrategias y mapas de criminalidad
Por el anuncio del supuesto cambio en la estrategia de seguridad afirmado por el Mingob, con los patrullajes con el Ejército, Escribá aseguró que es algo que contribuye a disuadir, pero un soldado “no puede disparar o matar porque no hay ley que lo defienda”. “Igual no hay nada que apoye al soldado ni al policía. Mientras no se le llegue al corazón al guatemalteco, no se podrá hacer nada. Las congregaciones religiosas no han hecho nada y los políticos tampoco en fomentar los valores”, resaltó.
Quezada propuso que, para reducir la criminalidad, si se cumple la oferta de la construcción de un nuevo centro penitenciario, sería un avance. “Pero si el recurso humano está corrompido, solo tendremos una cárcel corrupta. Si se pudiera legar esto, se empezaría con la inteligencia en segundo lugar. Ahora algunas municipalidades están haciendo mapas, nunca se imaginaron que los mapas catastrales podían ser usados en temas de seguridad; y eso servirá para ver donde se dan los fenómenos, por lo que ya se están dando pasos para perfilar”, indicó.









