Las grasas trans, presentes en algunos productos procesados, aumentan el riesgo de enfermedades del corazón. Una iniciativa en el Congreso busca reducir su consumo desde la niñez.
Galletas, pastelitos, margarinas y algunos alimentos fritos pueden contener grasas trans industriales, sustancias utilizadas para prolongar la duración de los productos y mejorar su textura, pero cuyo consumo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Para reducir su presencia en los alimentos, diputados oficialistas y el ministro de Salud, Joaquín Barnoya, presentaron una iniciativa de ley que establece límites progresivos a estas grasas.
La propuesta contempla que, en un plazo de 24 meses, los fabricantes reduzcan su contenido a un máximo de cinco gramos por cada 100 gramos de grasa total y, después de 36 meses, a solo dos gramos.
La medida busca disminuir la exposición de la población a estas sustancias desde la niñez y prevenir enfermedades del corazón.
Ahora, el Congreso deberá analizar la iniciativa y determinar si Guatemala establece nuevas restricciones para la industria alimentaria.
Por Jonathan Hernández







