Los medicamentos falsificados son productos en los que alguien altera de forma intencional su identidad, sus ingredientes o su procedencia. Se fabrican para engañar y obtener ganancias, pero ponen en riesgo directo la salud de quienes los consumen.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este tipo de productos es una amenaza global porque pueden llevar sustancias incorrectas, dosis inadecuadas o incluso componentes tóxicos. Eso significa que no tratan la enfermedad y, en el peor de los casos, pueden causar daños graves.
La OMS estima que entre el 10% y 30% de los medicamentos en países en desarrollo pueden ser falsificados, lo que afecta tanto la salud de la población como la economía.
Los grupos más expuestos son personas vulnerables o quienes compran medicamentos en sitios no autorizados, como ventas informales o plataformas sin control sanitario.
Para reducir riesgos, especialistas recomiendan:
- Comprar únicamente en farmacias autorizadas.
- Revisar el registro sanitario, el empaque y la fecha de vencimiento.
- Confirmar que en el establecimiento haya un químico farmacéutico disponible.
También piden denunciar el comercio ilegal, ya que estos productos pueden convertir enfermedades tratables en situaciones mortales.
Redacción por Roxana de León







