América Latina entra en una fase de reconfiguración en seguridad. El crimen organizado transnacional amplía su alcance, las economías ilícitas ganan terreno y nuevos actores globales incrementan su influencia en la región.
En paralelo, Estados Unidos ajusta su Estrategia de Defensa Nacional y coloca al hemisferio occidental como eje prioritario dentro de la competencia estratégica global.
En ese tablero, Guatemala ocupa una posición determinante. Su ubicación geográfica y los desafíos en migración, narcotráfico y gobernanza la convierten en un punto de interés dentro de la arquitectura de seguridad regional.
El escenario obliga a revisar equilibrios, alianzas y capacidades estatales. Lo que está en juego no es solo cooperación, sino la redefinición del mapa estratégico en América Latina.
El investigador del Center for Strategic and International Studies, Evan Ellis, destacó que el desafío más importante es la transición democrática; pero preocupa el narcotráfico y la influencia china.
La seguridad de América Latina ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva interna, sino como parte de una dinámica geopolítica más amplia que involucra crimen organizado, competencia estratégica global y redefinición de alianzas.
Redacción por Roxana de León







