Aunque el presidente Donald Trump habló de posibles avances para reducir la tensión en Medio Oriente, el precio del petróleo no baja de forma sostenida y se mantiene por encima de los 100 dólares por barril.
La razón principal es que el conflicto entre Israel e Irán continúa activo, y no hay garantías de que las negociaciones prosperen o que se reabra completamente el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo a nivel mundial .
A esto se suma que la producción energética y la infraestructura han sido afectadas por los ataques, lo que limita la oferta global y mantiene la presión sobre los precios.
Pero incluso si el petróleo comenzara a bajar, ese efecto no se refleja de inmediato en los combustibles. El proceso implica refinación, transporte y distribución, lo que puede tardar semanas o incluso meses en trasladarse al consumidor final .
En términos simples, los precios suben rápido, pero bajan lentamente.
Por ello, en países como Guatemala, el alza internacional sigue impactando directamente el costo de los combustibles, sin que por ahora se observe un alivio inmediato en los precios.
Redacción Web







