En ALas845 hablamos de, “El Niño y el campo guatemalteco: ¿Estamos preparados para enfrentar la sequía?”.
El invitado, Benedicto Lucas, experto ambiental, analizó los efectos de la disminución de lluvias y la transición hacia condiciones asociadas al fenómeno de El Niño en Guatemala, su impacto en la agricultura, la seguridad alimentaria y la economía rural.
Según Lucas, no se ha declarado oficialmente El Niño en el país, aunque agencias en el extranjero ya lo han confirmado. “En el Corredor Seco se ha tenido hasta dos cosechas, pero ahora ni siquiera hubo primera cosecha. Los que perdieron el 100% no volvieron por la segunda. Ahora luego la canícula, se verá el reinicio de la época lluviosa y no será mucha”, dijo y añadió que lo que se verá son lluvias conectivas que son intensas pero de corta duración.
Añadió que alrededor del tema ha surgido “alguna información exagerada”, pero dijo comprender que el “alarmismo vende”.
“En estos momentos la tendencia de países centroamericanos, el mejor camino, a estas alturas era preparase hace algunos meses. Sobre todo en el manejo integrado de lluvias, que sí hay en Guatemala, pero se tiene que asegurar o canalizar el agua de la forma más lenta posible, y que el impacto de la lluvia no degrade los suelos. El sentido es que el agua se quede en las parcelas lo máximo posible”, dijo.
Lucas aseveró que se estima que este tipo de crisis climática sean más cercanas en el tiempo. “Un experto me dijo que las previsiones es que estos fenómenos ocurrirán cada dos años. No solo se habla de almacenamiento de agua, sino de crear reservas, en donde se pueden reinyectar los pozos; las reservas metropolitanas es cierto que ya se destruyeron pero es parte de la dinámica de que se pueden ser reversibles. Es un impacto a la agenda de desarrollo”, señaló.
El ingeniero ambiental resaltó el levantamiento de datos de algunas investigaciones, cuyos resultados se dieron hace poco, y que por lo menos en el país se enfocaron en municipios. “En Guatemala 36 mil hogares reportaron pérdida de maíz, entre 75 y 100 por ciento de la pérdida de la cosecha; 8 de cada 10 hogares perdieron prácticamente su producción”, explicó.
Lucas resaltó otros efectos como el endeudamiento pues “el territorio es en donde los impactos terminan encontrándose”. “Cómo se hace el mapeo es una ventaja que se puede cruzar información, y ya existen mapas priorizados con 125 municipios con muy alta vulnerabilidad. Al comparar se entra a un nuevo esquema de emergencia y se activan seguros como el del Banco Mundial, que son préstamos pero se activan para una crisis de este tipo”, aclaró.
Además, dijo que se debe construir más infraestructura sobre la canalización de agua y llamó a la contratación de “los mejores hidrólogos, agrónomos, e ingenieros” entre otros profesionales.
Lucas mencionó la importancia de un gabinete de crisis y dijo lamentar que a estas alturas no se han tomado acciones más concretas. “Hemos tenido situaciones por desastres por lluvias, que ya no volvieron a azotar con la misma intensidad como el huracán Mitch, pero se pueden tomar decisiones a corto plazo sobre donde asistir y hacer algunas perforaciones de emergencia, mientras se construye resiliencia y se toman decisiones a largo plazo”, dijo.
Agregó que también es bueno “que el cúmulo de información” posibilitará que la ciudadanía exija mejores cuadros o perfiles en el gobierno para enfrentar este tipo de crisis en el futuro.
Lucas fue enfático en decir que activar la alarma por El Niño “sí o sí” debe ser hecho durante este mes. “Ya van para arriba los precios y el tema de los hidrocarburos también, además de la vulnerabilidad política. Todas estas situaciones están pasando y es una prueba de fuego. Los planes integrales de respuesta son un mandato por medio de la Conred, pero implica que el plan nacional de respuesta se integra en función de los planes de cada entidad. Otra cosa es cómo vuelve a funcionar la comunicación del Sistema de los Codedes porque esto permite que las decisiones del Estado se conecten a los territorios”, dijo.









