El Ministerio de Economía advierte que el alza de los combustibles podría trasladarse al precio de productos básicos por el impacto en el transporte y analiza medidas para apoyar a las microempresas del sector.
Cuando sube el combustible, el impacto no termina en la gasolinera. Transportar alimentos, materias primas y otros productos también se encarece, y parte de ese costo puede terminar trasladándose al consumidor.
La ministra de Economía, Gabriela García, explicó que incluso los productos elaborados en Guatemala enfrentan mayores costos para movilizarse desde los centros de producción hasta los puntos de venta.
El desafío está en determinar cuánto de un eventual aumento responde realmente al transporte y cuánto podría ser un incremento injustificado.
La Diaco puede monitorear el comportamiento de los precios, aunque existen limitaciones para establecer qué componente específico explica cada variación.
Ante este escenario, Economía trabaja en un fideicomiso dirigido a microempresas de transporte, con el que busca reducir parte de la presión provocada por el encarecimiento de los combustibles.
García reconoció que los subsidios representan soluciones temporales y vinculó el incremento de los combustibles con factores internacionales.
Mientras se definen las medidas, el impacto en el bolsillo dependerá de cuánto del alza de los combustibles termine trasladándose al precio de los alimentos y otros productos de consumo diario.
Por Jonathan Hernández







