El diputado Raúl Barrera Robles expresó su respaldo al presidente Bernardo Arévalo y al ministro de Gobernación tras el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa. El legislador calificó el hecho como un crimen político y descartó un estado de excepción, mientras sigue pendiente esclarecer quiénes ordenaron y ejecutaron el ataque.
El diputado Raúl Barrera Robles calificó el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa como un crimen político y sostuvo que el ataque buscaba silenciarlo por sus señalamientos contra personas que consideraba vinculadas con organizaciones criminales. Sin embargo, el móvil del crimen aún debe establecerse mediante la investigación, y las declaraciones del legislador no aportan pruebas que confirmen esa hipótesis.
Sobre la posibilidad de decretar un estado de excepción, el diputado argumentó que esa medida corresponde a situaciones en las que se pierde el control de un territorio. En este caso, consideró que el ataque estuvo dirigido contra una persona específica y manifestó confianza en que el ministro de Gobernación coordine las acciones para identificar a los responsables. No obstante, todavía está pendiente conocer los resultados concretos de esas diligencias.
El legislador también manifestó su respaldo al presidente Bernardo Arévalo y al ministro de Gobernación, en medio de un caso que mantiene bajo escrutinio la respuesta de las autoridades de seguridad.
Sin embargo, expresar confianza en el Ejecutivo no esclarece las circunstancias del asesinato ni permite determinar si hubo fallas en la protección de Solórzano Foppa. Esos aspectos requieren explicaciones sustentadas en las diligencias y los resultados de la investigación.
La investigación deberá establecer quiénes participaron en el asesinato, quién pudo ordenarlo y cuál fue el móvil del ataque. Mientras tanto, el respaldo expresado por Barrera contrasta con las preguntas que siguen pendientes sobre un crimen de alto impacto, cuya resolución requiere resultados verificables de las autoridades responsables de la seguridad y la persecución penal.
Por Daniela Florián







