Detrás de las coronas que se comercializan cada 1 de noviembre hay un proceso de elaboración que comienza mucho antes de llegar a los puestos de venta. Su preparación requiere distintas etapas, materiales y la participación de personas que se encargan desde el cultivo de las flores hasta el armado de cada diseño.
Cada corona requiere varios pasos para tomar forma. El proceso incluye preparar una estructura, colocar ciprés y distribuir las flores que dan color y forma al diseño. Entre los materiales utilizados está la siempreviva, una flor que debe cultivarse y cuidarse antes de usarse en estos arreglos.
El trabajo no se concentra en una sola persona. Mientras unos elaboran las estructuras y otros colocan el ciprés, los vendedores adquieren las flores para completar cada corona. Según Jimpal, la siempreviva se empieza a sembrar después de Semana Santa y necesita cuidados hasta que está lista para su comercialización.
Una vez terminadas, las coronas se ofrecen a las personas que llegan a los cementerios para adornar las tumbas de sus familiares. Sobre la venta de este año, Jimpal señala que ha tenido un movimiento un poco mejor que en otras temporadas, aunque procura llevar una cantidad moderada de producto para evitar que queden arreglos sin vender.
Desde el cultivo de las flores hasta el armado de cada corona, esta actividad involucra a distintas personas y representa una fuente de trabajo durante la conmemoración del Día de Todos los Santos. Es un proceso que permite mantener una tradición que se refleja también en los arreglos que cada año llegan a los cementerios.
Por Daniela Florián







