Se cancela oficialmente contrato con constructora tras cumplirse plazo de obra del Doroteo Guamuch Flores
Este sábado 6 de diciembre finalizó el lapso estipulado en el contrato con la empresa Bremar para la remodelación del estadio y ahora el proyecto queda a la espera de una nueva licitación.

Compartir:

La remodelación del Estadio Doroteo Guamuch Flores no se entregó hoy como estaba previsto. La CDAG canceló el contrato con la empresa Bremar por retrasos y falta de avances, luego de que la constructora pidiera una prórroga de 11 meses. Ahora el proyecto queda pendiente de una nueva licitación.

Lo que debía ser un día de cierre de obra terminó convertido en un recordatorio de que el proyecto nunca llegó a buen ritmo. Este sábado 6 de diciembre se cumplía el plazo para entregar la remodelación del Estadio Nacional Doroteo Guamuch Flores, pero el panorama es distinto: la CDAG canceló el contrato con la empresa responsable, Bremar, luego de meses de retrasos y desacuerdos.

El proyecto, valorado en Q32.4 millones, incluía cambios importantes: una nueva pista de atletismo, sistema de videovigilancia, mejoras internas y la instalación de césped híbrido importado desde Turquía. Era un plan ambicioso, pensado para modernizar uno de los escenarios deportivos más importantes del país.

Sin embargo, la ejecución nunca despegó como se esperaba.

Uno de los puntos que más llamó la atención en la supervisión fue que, pese al alcance del proyecto, no existía un cronograma técnico formal. Sin una ruta clara y verificable, los reportes se limitaron a porcentajes de avance y fotografías.

En mayo, el primer informe hablaba de un 25% completado, principalmente trabajos iniciales como retiro de pista, excavaciones y nivelación.

Para julio, el avance apenas había llegado al 30%.

Aun así, la CDAG otorgó dos pagos: el anticipo y un desembolso adicional por avance, sumando Q9.5 millones, equivalente al 29.48% del contrato.

La CDAG sostiene que la responsabilidad recae en Bremar. En su comunicado más reciente asegura que la empresa no gestionó a tiempo materiales esenciales y que incumplió cláusulas contractuales, especialmente en lo referente a planificación y adquisición.

Del otro lado, Bremar argumentó que los atrasos se conocieron desde el inicio y que muchos fueron provocados por factores externos: lluvias, protestas, demoliciones adicionales no previstas e incluso la necesidad de rediseñar el sistema de drenajes, lo que, según la constructora, consumió meses enteros.

Con ese escenario, la empresa pidió una prórroga de 11 meses, prácticamente duplicando el plazo original.

Ante la falta de avances y el riesgo de judicialización, la Contraloría General de Cuentas recomendó terminar el contrato por acuerdo entre ambas partes.

Bremar aceptó condiciones clave:

·         renunciar a demandas,

·         no reclamar pagos pendientes,

·         retirar maquinaria y escombros,

·         y garantizar mediante fianza la estabilidad del trabajo ya realizado por al menos 18 meses.

La CDAG deberá iniciar un nuevo proceso para adjudicar lo que falta, pero aún no hay fechas ni lineamientos definidos. Mientras tanto, el estadio, que hoy debía estar listo, sigue en pausa.

Quizá la parte más frustrante es que todo estaba pensado para mejorar infraestructura deportiva que ya venía con deficiencias. Ahora, la historia cambia de enfoque: no es una obra entregada, es un proyecto detenido.

Por Andrea Palacios

Deje su comentario

Le puede interesar