Cuando el Gobierno habla de recaudación tributaria, se refiere al dinero que todos aportamos a través de impuestos como el IVA o el ISR. Con esos recursos se pagan hospitales, escuelas, carreteras y seguridad.
Para 2026, el Estado se fijó una meta de Q119 mil 161.7 millones, considerada una cifra histórica.
El compromiso quedó establecido en un convenio firmado entre el Ministerio de Finanzas Públicas y la Superintendencia de Administración Tributaria.
Según explicó el superintendente Werner Ovalle, no se trata de crear nuevos impuestos, sino de mejorar el cobro de los que ya existen y reducir la evasión.
Si la recaudación aumenta, el Estado tiene más capacidad para financiar servicios públicos. Si no se recauda lo suficiente, esos servicios se limitan o se atrasan.
Los indicadores oficiales reflejan una tendencia sostenida al alza en la recaudación. Al cierre de octubre de 2025, los ingresos tributarios ya habían superado la meta programada y, para noviembre, la recaudación acumulada rebasó los Q103 mil millones, confirmando un desempeño por encima de lo previsto.
En ese contexto, el énfasis de la política tributaria apunta a ampliar la base de contribuyentes y fortalecer el cumplimiento, con el fin de evitar que la carga fiscal continúe concentrándose en los mismos sectores. El principal desafío, advierten analistas consultado por canal Antigua, no es únicamente recaudar más, sino garantizar un uso eficiente, transparente y verificable de esos recursos públicos.
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