La historia de Álvaro Velásquez cruza fronteras, pero también conecta con una realidad que muchos guatemaltecos comprenden.
Era estudiante en Nueva York y estaba por graduarse de high school, pero su camino cambió cuando fue detenido por autoridades migratorias y trasladado a un centro en Texas, donde permaneció seis meses antes de ser deportado. No pudo asistir a su graduación.
Meses después, su historia tuvo un giro inesperado. El doctor Shawn Wightman, superintendente de su escuela, decidió viajar hasta Guatemala, con recursos propios, para entregarle su diploma y su toga.
Dos vuelos y varias horas por carretera lo llevaron hasta San Marcos, donde, junto a la familia de Álvaro, celebraron una graduación íntima, marcada por la emoción.
“Sí. Es muy difícil, como superintendente y como padre, pensar en sí, algo así le hubiera pasado a alguno de mis hijos.”
El superintendente señaló que en septiembre visitó el centro de detención porque sentía que Velásquez merecía su toga, birrete y diploma. Pero le negaron la entrada.
Agregó que fue una realidad muy difícil para él al entrar allí, porque había una barrera.
Derivado de esto Wightman tomó dos vuelos para reunirse con Velásquez y su familia.
“Esto es increíble para mí. Él me ayudó. Y me apoyó durante todo este tiempo”
“Cuando fue detenido, realmente nos afectó mucho a muchos de nosotros”
En el centro de estudios Roosevelt de Nueva York la población estudiantil es 65% latina e hispana.
La historia de Velasquez, quien hoy goza de su diploma y toga, demuestra la humanidad que existe pese a las políticas migratorias que han transformado vidas de jóvenes por la ICE.
Redacción por Roxana de León







