En ALas845 hablamos de, “PNC: 29 años al servicio de Guatemala. Balance, desafíos y el futuro de la seguridad ciudadana”.
El invitado David Estuardo Custodio Boteo, director general de la Policía Nacional Civil (PNC), a propósito del aniversario de la Policía Nacional Civil, analizó la evolución de la institución, sus avances y limitaciones, la situación actual de la seguridad ciudadana, la lucha contra el crimen organizado y los planes estratégicos para recuperar el control territorial y fortalecer la confianza de la población.
Déficit de personal
El funcionario aseguró que los avances más importantes en la entidad son la “tecnificación” y la expansión de la fuerza policial. “Pero también ha ido creciendo la criminalidad, así como delitos transnacionales y un delito más fuerte como el narcomenudeo, que ahora ya le pertenece a las pandillas. Ya el delito de extorsión ha pasado a segundo plano en el tema de las pandillas, porque el narcomenudeo le deja grandes réditos a las pandillas”, dijo.
Boteo añadió la profesionalización de los agentes y mencionó como un “cáncer” las estafas y cobros que se han denunciado para poder ingresar a la academia de la PNC.
El funcionario explicó que la necesidad es de 60 mil policías para cubrir mejor todo el país, y mencionó que en agosto finalizará un curso de 3,150 agentes que se sumarán a los cerca de 42 mil policías.
“Cuando se inició esta administración habían casi 44 mil policías, pero con el aniversario muchos ya cumplieron sus 20 años y se jubilaron, además que por los bloqueos y otros eventos pasados, la presión laboral, aumentó y por eso al cumplir el requisito de años el personal prefiere irse”, aseguró.
Boteo explicó que al mes deben atender un promedio de 3 desalojos en donde se requiere al menos mil policías. “Quitamos 2 mil policías y dejamos la capital, pero le damos prioridad a este delito, pero esa gran demanda hace que se suspendan los descansos”, resaltó.
Además explicó que hay actividades de seguridad que no son necesariamente por criminalidad, en donde le dan protección a ciertas personas o para resguardar edificios. “Hay presencia policial en los hospitales y en otras entidades. En ocasiones tenemos que cerrar una subestación porque no hay personal. Entonces sí hay un gran déficit de recurso humano. A pesar que crece el personal en subdirecciones, no es el personal uniformado, porque las comisarías tiene un promedio de 800 policías divididos en 3 turnos”, explicó.
Desarrollo de la criminalidad y necesidad un ministerio específico
El director explicó que desde el gobierno de Donald Trump se verificó una “oleada” de narcotráfico desde el sur para Estados Unidos, además de la criminalidad asociada. “Ya hemos detectado que en muchas escuelas públicas, se ha tenido que hacer una revisión de mochilas, porque por ejemplo en Chiquimula, una niña llevaba droga, y en otros departamentos también. Con total preocupación se puede decir que si dentro de estos grupos se están matando dentro de sus estructuras, es porque hay oferta y demanda y disputa entre la venta, porque antes estaba bien marcado qué grupos realizaban ciertos crímenes”, indicó.
En el caso de la depuración, Boteo señaló la necesidad de crear un “ministerio de seguridad pública”, porque, según dijo, también la corrupción está dirigida en el Sistema Penitenciario. “Estar distribuyendo entre varios el dinero, no se le da la importancia a la seguridad pública. Además está la dignificación salarial. Ahora hay un bono de Semana Santa, pues cuando se suspenden el descanso, el 50 % se despliega al interior del país. Con este tipo de ministerio, habría algo directamente para compra de insumos, mantenimiento y equipamiento tecnológico”, explicó.
Boteo además mencionó situaciones que perjudican la labor policial, como que ciudadanos rechazan denunciar o acompañar el proceso contra un capturado en tribunales, además que juzgados dejan en libertad a ciertos capturados. “Hay situaciones legales que nos caen a nosotros como que no estuviéramos haciendo nada, y tendría cada uno que hacer su trabajo, para que la percepción ciudadana sea buena”, mencionó.
Cárcel de máxima seguridad
El director resaltó que no “necesitarían mayor inversión”, pues una de las necesidades más importantes es la construcción de la cárcel de máxima seguridad. “En las requisas nos damos cuenta que no pasa nada en las calles porque no están coordinando nada, pero al poner la primera piedra de esta cárcel, a los días se accionó legalmente para que se detuviera. La prioridad es esta construcción pues hay ejemplos en otros países de que bajan los delitos. Esto porque en la filosofía de las pandillas, nada sucede en las calles por sí solas. Entonces para nosotros es de urgencia nacional, y que la población sentirá la seguridad real cuando estos pandilleros estén bien encerrados”.
Boteo afirmó que también con los cambios de gobierno se destituye a personal de buen perfil, lo que ha “bloqueado procesos que venían muy buenos”. “En la anterior administración había una buena estrategia, pero no se sabe qué hará el próximo gobierno, y eso afecta a las instituciones en no darle continuidad a los procesos buenos”, explicó.
Añadió que desde que se creó la ley antipandillas, solo dos pandilleros han sido declarados como “terroristas”. “Sucede esto porque las leyes se hacen de forma política sin un estudio previo del fenómeno como tal, y antes se debió capacitar a los policías, a los fiscales, y a los jueces para que se tuviera la idea de la filosofía general de las pandillas”, explicó.











