Una de las principales trabas que durante semanas marcó la agenda de los jueves en el Congreso comienza a quedar atrás. La bancada de la UNE anunció el retiro de las interpelaciones que había promovido contra ministros del Ejecutivo, con el argumento de que el Legislativo debe concentrar sus esfuerzos en buscar una respuesta al incremento en los precios de los combustibles.
Las interpelaciones que durante semanas consumieron buena parte de las sesiones de los jueves en el Congreso ahora salen de la agenda, al menos las promovidas por la bancada UNE.
El diputado Inés Castillo anunció que retirarán los procesos impulsados contra varios ministros de Estado. Los desistimientos serán trasladados a la Dirección Legislativa.
¿El objetivo? Despejar la agenda del Pleno y abrir espacio para discutir el alza de los combustibles, incluso mediante una sesión permanente.
Las interpelaciones habían generado cuestionamientos entre los bloques por el tiempo que ocupaban dentro de las sesiones.
Castillo defendió que estos procesos buscaban fiscalizar al Ejecutivo y señaló que persisten problemas en áreas como salud, agricultura, infraestructura vial y seguridad.
Con el retiro, la discusión legislativa podría concentrarse ahora en qué medidas impulsará el Congreso frente al precio de los combustibles.
El retiro de las interpelaciones cambia la agenda de los jueves en el Congreso, después de varias semanas en las que estos procesos ocuparon buena parte de las sesiones.
La decisión llega poco más de dos meses después de que la UNE anunciara interpelaciones contra los 14 ministros del Ejecutivo.
Sin embargo, hay un proceso que todavía tendrá espacio la próxima semana. Aunque terminó el interrogatorio al ministro de Desarrollo Social, Abelardo Pinto, la interpelación continuará porque aún hay diputados pendientes de intervenir.
Así lo confirmó el primer secretario de la Junta Directiva, Juan Carlos Rivera.
Con el retiro de las interpelaciones, el Legislativo busca dejar atrás una de las dinámicas que más condicionó su agenda reciente y trasladar el debate hacia la crisis por el precio de los combustibles, aunque todavía persisten diferencias entre los bloques sobre qué medidas deben aprobarse.
Por Jonathan Hernández







