El Decreto 18-2026, que reforma la Ley del Impuesto Único Sobre Inmuebles, comenzó a regir de forma general el pasado 27 de octubre. Sin embargo, sus disposiciones tienen plazos diferenciados de aplicación. Entre los cambios están una tasa de cero por millar para inmuebles destinados a vivienda y nuevas tarifas para propiedades comerciales. Mientras se implementan estas modificaciones, las deudas acumuladas de períodos anteriores deberán seguir pagándose.
El Decreto 18-2026 fue publicado en el Diario Oficial el 28 de agosto y entró en vigencia general el pasado 27 de octubre. No obstante, el artículo 5 establece plazos diferenciados para la aplicación de algunas disposiciones. Esto significa que no todos los cambios contemplados en la reforma comenzaron a aplicarse en la misma fecha.
Entre las modificaciones pendientes de aplicación están los cambios en las tasas del IUSI. La reforma contempla una tasa de cero por millar para los inmuebles destinados a vivienda, uso residencial y uso mixto. Para las propiedades comerciales y de otros usos establece tarifas de tres por millar para inmuebles de hasta Q500 mil; seis por millar para los que superen ese valor y no excedan Q1 millón; y nueve por millar para los de mayor valor.
La normativa también establece que las municipalidades no podrán condicionar la prestación de servicios públicos al pago del impuesto. Otro aspecto que deben considerar los propietarios es que la tasa cero no elimina las deudas acumuladas: los saldos pendientes de períodos anteriores deberán cancelarse ante la municipalidad correspondiente. Además, la clasificación registrada de cada propiedad será determinante para establecer qué tarifa le corresponde.
La reforma introduce cambios en el cobro del IUSI, pero su aplicación será escalonada. Las municipalidades deberán adecuar sus registros y sistemas para implementar las nuevas disposiciones. Mientras tanto, los contribuyentes necesitan información clara sobre la clasificación de sus propiedades, las tarifas que les corresponderán y las deudas que todavía mantienen pendientes.
Por Daniela Florián







