Según el estudio sobre el impacto de las familias guatemaltecas, ante el fenómeno de la migración irregular, en Guatemala, un 32% de la fuerza laboral depende de la agricultura, siendo una labor poco remunerada.
La migración hacia Estados Unidos debido al cambio climático, desnutrición y falta de empleo refleja la compleja intersección de factores que impulsan a las personas a buscar nuevas oportunidades.
Esta realidad subraya la necesidad de enfoques integrales y colaborativos para abordar los desafíos globales que impulsan estos movimientos migratorios.
Según un reciente informe de WORLD VISIÓN INTERNACIONAL existen varios factores:
El 85.4% de las personas en las comunidades migran para mejorar sus condiciones de vida.
El 75.4% no tienen oportunidades de trabajo.
El 35.2% carecen de tierras para cultivar por lo cual la inseguridad alimentaria es evidente en el Corredor Seco de Guatemala.
El desplazamiento climático cada año se hace más evidente en Centro América, y es que cientos de miles de personas migran o se desplazan forzosamente como consecuencia de factores como la violencia, la pobreza, la desigualdad, el hambre y la inseguridad alimentaria, la inestabilidad y la persecución política.
En el caso de los niños, niñas y adolescentes migrantes están expuestos a diversos abusos y en algunos casos violaciones a sus derechos humanos. Se encuentran en una doble situación de vulnerabilidad debido a su edad y condición migratoria.
El 85.4% de las personas en las comunidades migran para mejorar sus condiciones de vida, especialmente para satisfacer las necesidades alimentarias, cabe mencionar que el 75.4% no tienen oportunidades de trabajo, por lo cual la inseguridad alimentaria es evidente en el Corredor Seco de Guatemala.
Por Brainer Ruiz







