La Universidad de Harvard, junto con la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, fueron demandadas por Students for Fair Admissions (Estudiantes por admisiones justas), una organización sin fines de lucro contra las clasificaciones raciales en las admisiones universitarias.
Las admisiones relacionadas con la raza en las universidades estadounidenses nacieron del movimiento de derechos civiles de la década de 1960 y de las leyes que respaldan la acción afirmativa en el mercado laboral de EEUU.
Las universidades que adoptaron estas políticas fueron impugnadas ante la Corte Suprema, donde los magistrados dictaminaron que si bien los sistemas de cuotas eran una violación inconstitucional de la igualdad de protección, las universidades aún podían considerar la raza como un factor entre otros.
Quienes se oponen a las admisiones relativas a la raza dicen que es la política en sí misma la que ha hecho daño al pasar por alto a los excluidos de los tratamientos preferenciales.
En una encuesta reciente de ABC News/Ipsos, la mayoría de los estadounidenses está a favor de este enfoque más “neutral en cuanto a la raza” o “daltónico”. Tras el fallo, muchas facultades y universidades emitieron declaraciones reafirmando su compromiso con la diversidad.
Fuente: VOA









