Guatemala ofrecerá asilo a nicaragüenses deportados de EE.UU. que no puedan regresar por la crisis política en Nicaragua, dijo el presidente Bernardo Arévalo.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció que su gobierno otorgará protección y asilo a los migrantes nicaragüenses deportados desde Estados Unidos que no deseen regresar a su país debido a la grave situación política que atraviesa Nicaragua.
Esta medida se enmarca en un acuerdo migratorio firmado en febrero entre Guatemala y Estados Unidos, durante la visita del secretario de Estado Marco Rubio. Aunque hasta el momento no se ha registrado la llegada de deportados bajo este convenio, el gobierno guatemalteco ha decidido brindar un refugio seguro, especialmente para los nicaragüenses, quienes enfrentan un contexto de represión y crisis humanitaria.
“Queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo nicaragüense, por lo que quienes decidan quedarse en Guatemala por razones políticas recibirán un estatus de asilo”, señaló Arévalo en conferencia de prensa. El mandatario subrayó que esta acción está respaldada tanto por la Constitución de Guatemala como por los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y asilo.
La crisis en Nicaragua, marcada por protestas masivas y un férreo control del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ha provocado que cientos de miles de nicaragüenses busquen refugio en países vecinos como Costa Rica, Estados Unidos y España. Guatemala, por su parte, destaca su historial de acogida a refugiados, recordando casos como el de los españoles que huyeron tras la Guerra Civil de los años 30.
Además, el presidente Arévalo recordó que la legislación guatemalteca permite a los ciudadanos centroamericanos adquirir la nacionalidad guatemalteca sin perder la de origen, lo cual facilita la integración de quienes soliciten protección en el país.
En septiembre pasado, Guatemala ya recibió a un grupo de presos políticos nicaragüenses, liberados tras una mediación internacional. Varios de ellos aún esperan una solución definitiva a su estatus migratorio.
Por Andrea Palacios







