La tensión en Irán y Oriente Próximo mantiene alerta a la comunidad internacional y genera preocupación por sus posibles efectos económicos a nivel global.
Uno de los principales riesgos está en el mercado energético. Irán tiene una posición estratégica sobre el estrecho de Ormuz, ruta por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Un bloqueo o interrupción podría elevar los precios del crudo y aumentar la volatilidad en los mercados financieros.
La inestabilidad también impacta a economías vecinas como Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, donde el riesgo sobre infraestructura energética y rutas comerciales incrementa los costos de transporte, seguros y financiamiento.
Sobre este escenario, el director ejecutivo de Fundación Libertad y Desarrollo, Paul Boteo, advierte que cualquier afectación en el estrecho de Ormuz tendría repercusiones directas en los costos energéticos y en la economía mundial.
Paul Boteo añade que si el conflicto se agrava y puede incluir a otros países petroleros de la región se puede llegar a más de 100 dólares el barril.
Las sanciones internacionales sobre Irán, sumadas a la incertidumbre política y militar, limitan el comercio y las oportunidades de desarrollo en la región.
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Redacción por Roxana de León







