En ALas845 hablamos de, “Semana Santa en Guatemala: la convergencia de fe, cultura y memoria ancestral”.
El invitado fue Julio Alejandro Valdez Rodas, profesor de Historia y Ciencias Sociales, y Licenciado en Antropología, con Maestría en Psicología Social y estudios en violencia política.
Rodas dijo que la Semana Mayor es el culmen de una conmemoración que comenzó con el Miércoles de Ceniza.
“Pero hay que ser claros que es lo más hispano que podemos tener en el continente, aunque se la haya agregado aspectos en la historia”, dijo.
Valdez añadió que la celebración se remonta a la Edad Media y las procesiones son solo una parte de la Semana Santa. “Fue mucho antes de que vinieran los primeros españoles. Cuando surge la contra reforma el tema se hace más candente. Fue una manifestación pública de una identidad cultural. España le inyecta más y cuando vienen es la parte que vamos tomando. La primera anda es solo tras unos años que se establece la primera capital del Reino de Guatemala. Cuando se funde la ciudad y se establece la catedral, se comienza a ver la conmemoración junto con las andas”, indicó.
Agregó que las andas eran un recurso didáctico, al mostrar la pasión de Cristo, muerte y resurrección. “Era una forma de enseñarles a estos nuevos cristianos cómo se mostraba”, dijo.
Valdez resaltó que la feligresía asumió como propios algunas costumbres y tradiciones, por ejemplo, los “azotes para crecer” y la iglesia lo permite para que los nuevos fieles “asuman como propia” la Semana Santa.
“Aún cuando sabemos que vinieron imponiendo, dicen algunos, otros por negociación, o discusión, se permitieron este tipo de tradiciones, para que se reafirmara el sentido de la identidad”, explicó.
El experto dijo que en el caso de grupos evangélicos, hubo un crecimiento desde la Revolución de 1944, hasta que hubo una expansión en la década del 70.
“Incluso hubo un miedo por parte de los católicos sobre que atacaran las andas o incluso las suprimieran, durante el régimen de Ríos Montt”, dijo.
Valdez añadió que incluso hay ciertas rivalidades entre hermandades, pero resaltó que siempre siguen existiendo las clases sociales. “Pero hay que recordar que para algunos la tradición es solo cargar y solamente se les observa durante la Semana Santa, y por eso hay un cierto reclamo, sobre lo que pesa más, la tradición o la religión”, señaló.
El antropólogo dijo ver “un reto” para que la población que no profesa el catolicismo, “respete” la conmemoración. “Más allá de lo de Unesco, y más que la hermosura de las procesiones, es un nivel de madurez en la población aun cuando uno no la practique”, resaltó.









