El engaño comienza con un pedido aparentemente normal. Delincuentes contactan a vendedores y solicitan enviar productos o encomiendas hacia sectores de Escuintla, Amatitlán, San Miguel Petapa o Villa Canales.
Durante el proceso obtienen el número del propietario y buscan que el repartidor apague su teléfono, dejándolo temporalmente incomunicado.
Es entonces cuando comienza la presión: llaman al propietario, aseguran que el trabajador fue secuestrado y exigen depósitos de Q10 mil o hasta Q20 mil para supuestamente liberarlo.
Sin embargo, no existe un secuestro físico. Según la PNC, el repartidor continúa su recorrido mientras el propietario, sin poder comunicarse con él, cree que está retenido y puede terminar realizando el depósito.
La modalidad ha sido identificada como “secuestro psicológico”. De acuerdo con el director de la PNC, algunos de los investigados serían de nacionalidad colombiana y estarían relacionados con esquemas de préstamos rápidos.
Hasta ahora se reportan tres operativos y 14 personas detenidas por casos vinculados con este mecanismo.
Ante una llamada de este tipo, la recomendación es no depositar de inmediato, intentar verificar dónde se encuentra la persona y presentar la denuncia, antes de entregar dinero bajo presión.
Redacción por Jonathan Hernández







