Para 2026, el país tiene una proyección de 3.7%, menor al 4.3% registrado en 2025, pero todavía por encima del promedio de América Latina y el Caribe, estimado en 2.2%.
Para entender qué hay detrás de estas cifras, Canal Antigua revisó el más reciente informe económico del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, publicado en octubre. El documento permite identificar qué está impulsando la actividad económica guatemalteca y cuáles son los factores que podrían limitar su crecimiento en los próximos años.
El informe identifica tres elementos detrás del comportamiento de Guatemala: las remesas, que sostienen el consumo de los hogares; un mayor dinamismo de las exportaciones agrícolas; y una recuperación esperada de la inversión conforme avancen proyectos de infraestructura.
El peso del consumo es particularmente relevante.
Al analizar Centroamérica, el Banco Mundial señala que en Guatemala y Honduras, economías con alta dependencia de remesas, el gasto de los hogares ha desempeñado un papel principal en la actividad económica.
En términos prácticos, parte del dinero que reciben las familias desde el exterior regresa rápidamente a la economía a través del consumo: alimentos, vivienda, transporte, comercio y servicios.
Pero allí también aparece una de las preguntas de fondo: ¿qué necesita Guatemala para que una mayor parte de su crecimiento provenga de inversión y productividad interna?
El Banco Mundial identifica la baja productividad y la falta de trabajadores con las capacidades que demanda el mercado como restricciones para el crecimiento de largo plazo en buena parte de Centroamérica.
A escala regional, el informe agrega otros problemas estructurales: elevada informalidad y déficits de capital humano, además de dificultades para convertir nuevas tecnologías en aumentos efectivos de productividad.
La inversión aparece entonces como una variable importante. Para Guatemala, el Banco Mundial anticipa que podría aumentar conforme avancen proyectos de infraestructura.
Así, la proyección de 3.7% cuenta solamente una parte de la historia.
Guatemala mantiene crecimiento económico, aunque a menor ritmo que en 2025. El desafío está en modificar gradualmente su composición: más inversión y productividad interna, frente a una economía en la que las remesas y el consumo de los hogares siguen teniendo un peso importante.
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