Los hermanos Choc Toz, originarios de Senahú, Alta Verapaz, laboraban como repartidores de comida a domicilio. Al parecer, estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado y fueron arrestados por la Policía Nacional Civil (PNC), señalados por su presunta participación en el ataque armado que causó la muerte del abogado Juan Francisco Solórzano Foppa y de Gustavo Aguilar Gamarro.
Durante su detención, que duró poco más de 24 horas, denunciaron ante la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y ante los medios que los agentes les habrían implantado un arma de fuego dentro de su mochila de reparto. También señalaron agresiones, como daños a su teléfono móvil y un cambio forzado de ropa antes de ser presentados ante el tribunal.
El 18 de octubre de 2026, un juez ordenó su libertad inmediata al dictar falta de mérito, al considerar que no existían pruebas ni sustento jurídico que los vincularan con el crimen.
Cuando se dictó la falta de mérito, los hermanos se arrodillaron en la sala de audiencias y oraron con lágrimas en los ojos.
Al salir de las carceletas de la Torre de Tribunales, fueron recibidos entre vítores, aplausos, cohetillos y muestras de apoyo de ciudadanos y familiares que siguieron el caso. Uno de los hermanos interpretó una alabanza religiosa para agradecer el apoyo recibido.
La cobertura de los medios de comunicación en Guatemala y la reacción de la ciudadanía coincidieron con los reclamos de inocencia de los hermanos, su familia y sus compañeros repartidores.
Por el momento, su futuro depende de trámites legales pendientes. Los hermanos indicaron que el siguiente paso para definir si permanecerán en la capital o regresarán a su natal Senahú es recuperar las pertenencias y herramientas de trabajo que les fueron retenidas por las autoridades durante la captura.
Por Renato Martínez







