AGEXPORT pidió acelerar la modernización portuaria ante pérdidas que superarían los US$80 millones. Propuso cuatro bases para una nueva ley: rectoría clara, autoridad técnica, impulso a la inversión privada y modernización de infraestructura.
Guatemala enfrenta un colapso en su sistema portuario: los principales puertos operan al límite, los atraques sufren retrasos y el dragado sigue pendiente, mientras el comercio exterior crece a un ritmo que las terminales ya no pueden sostener.
Ante esta crisis logística, AGEXPORT reunió a autoridades y empresarios en el foro “Salgamos a Flote con Puertos Modernos”, donde se planteó la necesidad de modernizar la red portuaria nacional.
El presidente de AGEXPORT, Francisco Ralda, advirtió que el país acumula décadas de rezago en infraestructura marítima y que, sin decisiones inmediatas del Ejecutivo y el Congreso, el crecimiento económico podría estancarse.
El sector estima que los atrasos actuales generan pérdidas de hasta US$83 millones solo en el último trimestre del año.
El director ejecutivo de la asociación, Amador Carballido, recordó que la estrategia “Way to Play” proyecta que para 2035 las exportaciones podrían duplicarse, pasando de 9.17 a 18.35 millones de toneladas métricas.
Pero advirtió que esa meta solo será posible si el país logra mejorar su infraestructura y su modelo de gestión portuaria.
En esa línea, Carlos Arias, vicepresidente de la Junta Directiva de AGEXPORT, enumeró cuatro principios que, desde el sector privado, deberían orientar una ley portuaria moderna:
• Una rectoría clara que coordine y fiscalice el sistema portuario.
• Una autoridad técnica y autónoma, capaz de ejecutar y rendir cuentas.
• Un marco legal que promueva inversión privada, innovación y competitividad.
• La modernización de la infraestructura, acompañada del respeto a los contratos y una institucionalidad sólida.
Arias señaló que la modernización no se limita a construir muelles o ampliar terminales, sino a garantizar gobernanza, eficiencia y certeza jurídica para atraer inversiones y fortalecer la cadena logística.
Los datos presentados durante la jornada reflejan la magnitud del desafío: Puerto Quetzal concentra el 49% de la carga nacional, con tiempos de fondeo que pueden superar los 30 días y costos diarios de hasta US$32 mil por buque.
En Santo Tomás de Castilla, las demoras y la baja eficiencia operativa podrían representar pérdidas cercanas a los US$80 millones este año.
Por Andrea Palacios







