En medio de la discusión sobre el salario mínimo para 2026, AGEXPORT expone una preocupación central: un aumento que no tome en cuenta la productividad podría incrementar la informalidad y poner en riesgo empleos formales.
Los datos técnicos muestran la magnitud del dilema. Según la OIT y The Conference Board, de 16 países analizados, Guatemala tiene el cuarto salario mínimo más alto, pero solo el puesto 13 en productividad por hora.
La comparación evidencia una brecha: el salario mínimo equivale a unos US$484, mientras que la productividad promedio se sitúa en US$14.35 por hora, muy por debajo de países con los que se compite directamente.
El sector exportador explica que su actividad no fija precios y compite con productores de toda la región, por lo que no puede trasladar incrementos de costos a los compradores internacionales.
AGEXPORT solicita que la revisión salarial tome en cuenta el nivel real de productividad y el entorno en el que opera la exportación, para evitar presiones que afecten la competitividad del país.
Redacción por Roxana de León







