El economista Miguel Gutiérrez expuso en #Alas845 los principales elementos técnicos, económicos y regulatorios alrededor de la introducción obligatoria de etanol en la gasolina en Guatemala.
Gutiérrez explicó que en Guatemala y Centroamérica la gasolina se mezcla actualmente con el aditivo MTBE (metil tert-butil éter), utilizado para elevar el octanaje. Recordó que este compuesto fue prohibido en Estados Unidos desde 2005 tras estudios oficiales que lo vincularon con riesgos para la salud, y que hoy se produce principalmente para mercados centroamericanos. Planteó que, a nivel interno, el Ministerio de Salud carece de información epidemiológica actualizada que permita dimensionar con precisión su impacto sobre enfermedades respiratorias, pese a que estas figuran entre las principales causas de muerte en el país.
Según el economista, la propuesta con el etanol es sustituir el MTBE por un aditivo de origen orgánico, manteniendo su función principal de incrementar el octanaje de la gasolina.
Detalló que la mezcla planteada es de 10% de etanol (E10), con dos fuentes: etanol producido en Guatemala a partir de caña de azúcar, que hoy se exporta a Europa, y etanol de maíz importado desde Estados Unidos.
En cuanto al impacto sobre el parque vehicular, Gutiérrez indicó que el caso guatemalteco es comparable con países como Colombia, Perú y Brasil, donde se utiliza etanol en distintos porcentajes sin reportes oficiales de daños generalizados en motores de autos o motocicletas de bajo cilindraje. Para Guatemala, indicó que la mezcla propuesta es de 10%, nivel en el que manuales de fabricantes y experiencias internacionales la consideran compatible con la mayoría de vehículos en circulación.
Gutiérrez también se refirió al componente ambiental y urbano, señalando que el etanol como oxigenante puede contribuir a la reducción de emisiones de ciertos contaminantes, aspecto especialmente relevante para el área metropolitana de Guatemala, donde mediciones puntuales han mostrado niveles de esmog comparables con grandes ciudades de la región. En este sentido, destacó que la regulación incluye parámetros de emisiones de carbono y que el origen del etanol (caña o maíz) incide en la huella de carbono total del combustible.
En el plano económico, expuso que Guatemala no tiene capacidad actual para sustituir completamente con producción interna todo el etanol que demandaría el mercado, por lo que se prevé una combinación de producción local e importaciones. Señaló que el uso de etanol podría aportar ciertos niveles de empleo rural y de soberanía energética, al diversificar fuentes frente a la importación de gasolina y aditivos derivados del petróleo.
Gutiérrez planteó que la introducción de etanol también podría ser vista como un mecanismo para modificar la dinámica entre los actuales distribuidores de combustibles y abrir espacio a nuevos actores vinculados a la producción de etanol. Recordó que en otros países latinoamericanos la regulación ha buscado equilibrar objetivos de salud pública, ambiente y funcionamiento competitivo del mercado de combustibles.
Redacción Web









