En #ALas845 el equipo de analistas de Canal Antigua discutió la integración de la Corte de Constitucionalidad (CC) para el periodo 2026-2031.
La nueva CC para los próximos 5 años, culminó su conformación este miércoles, cuando el presidente Bernardo Arévalo hizo pública sus designaciones.
En el espacio de opinión, los analistas Eddy Cano, Mario Rosales, Héctor Pérez y Cristhians Castillo, debatieron sobre cuáles serán los objetivos de la corte y los desafíos que presenta.
Equilibrio e integración dividida
Según Castillo, con la actual elección, “se rompió la tradición” de que un sector tenía mayoría en la CC, y resaltó votaciones pasadas para elegir a su presidente. “Será difícil el 3 a 2, sobre todo para temas controversiales y de naturaleza política. Me parece que la distribución de poder es más dispersa y la negociación será más compleja. El fiel de la balanza será Morfín”, dijo.
Para Rosales, en el caso del Congreso y su elección del TSE, buscaban no reelegir a actuales magistrados, pero en la CC se vio una “maratónica sesión”. “Para esta corte de entrada el presidente Arévalo hace una designación que viene a bajarle la tensión al asunto. En la real politik el presidente hizo bien en decantarse en no elegir una figura que provocara más terremotos. Morfín ha estado alejada completamente del tema de la Cicig y en el gobierno de Giammattei, tampoco figuró. Le da serenidad a lo que venía de la semana pasada”, indicó.
Cano dijo llamarle la atención que los presidentes del Ejecutivo nunca han estado tan inmiscuidos en las elecciones de este tipo, como en la actualidad. “Lo vimos en el CANG y en el Congreso, pero en esta ocasión el presidente fue más evidente en su involucramiento porque salió a dar su opinión y hasta cierto punto solicitando cambios”, dijo.
Pérez recordó que la CC solo interpreta y resaltó que la integración política de la nueva corte, incluye un sector “conservador” ligado a Roberto Molina Barreto. “Tiene cercanía con partidos tradicionales y posturas conservadoras; y hay un bloque reformista que representa Arévalo. Pero hay otro bloque que es corporativo institucional, con la Usac, CSJ y el CANG. Esta corte podría dar un equilibrio para preservar el orden constitucional”, resaltó.
Castillo recordó que anteriores cortes han realizado acciones que han alterado el orden político y las interpretaciones se emiten por mayoría. “El punto es que esta corte es muy dispersa con los intereses. Cuando se mira a esos bloques no hay forma cómo ponerlos de acuerdo ideológicamente”, explicó.
Pérez señalo que la nueva corte es potencialmente “dividida” y que podría generar negociaciones internas y fallos divididos. “Pero se advierte una posible mayoría opositora al Ejecutivo y que generaría una línea de sacarnos del status quo”, dijo.
El primer desafío de la nueva corte
Rosales señaló que el presidente Arévalo ya no tendrá mayor relevancia con el corto tiempo en el poder que le resta, y acotó que la prueba de fuego será si la nueva corte puede “quitar o poner” candidatos en elecciones del 2027.
Cano refirió que probablemente para las próximas elecciones se verán todos los partidos políticos en contienda, pero no “todos los candidatos”.
Castillo añadió que la primera prueba de fuego de la próxima CC, será “sostener una Constitución agotada”. “Ya nadie respeta la Constitución, ni los sectores de poder, ni tradicionales, ni nadie. La ven como un formalismo. Cuarenta años después ya no son los mismos actores y hay otros que se han sentado a la mesa para exigir”, indicó.









