Guatemala es un país altamente expuesto a la actividad sísmica y lo ocurrido recientemente en Colombia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta permanente:
¿qué tan preparados estamos para enfrentar un terremoto de gran magnitud?
Este lunes, un sismo de magnitud 7.4 golpeó el occidente colombiano, dejando víctimas mortales, daños en infraestructura y comunidades afectadas, mientras continúan las labores de evaluación y rescate.
El caso resulta relevante para Guatemala por sus propias condiciones geológicas. Hasta julio de 2026, la CONRED había contabilizado más de 4 mil 396 sismos en el territorio nacional, aunque la mayoría no fueron sensibles para la población.
La actividad sísmica es constante y el riesgo no depende únicamente de la magnitud de un eventual terremoto. También intervienen las condiciones de las viviendas y edificios, el cumplimiento de las normas de construcción, la capacidad de respuesta de las instituciones y la preparación de la población.
Por eso, más que preguntarnos cuándo podría ocurrir un terremoto, el análisis se concentra en cuánto ha avanzado Guatemala en prevención y qué tan preparada está su infraestructura y su población para responder ante un evento de gran impacto.
Profundizando en el terremoto de 1976, José Antonio Rodas Rossoto de la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica (AGIES) añadió su perspectiva del material de adobe
Andrés Fuentes, Líder social y conferencista de Colombia resaltó el terremoto en Colombia.
Los terremotos forman parte de la realidad geológica de Guatemala y no podemos saber cuándo ocurrirá el próximo gran movimiento. Lo que sí podemos decidir es cuánto daño estamos dispuestos a permitir.
Para ver la entrevista completa lo invitamos a visitar nuestra página de YouTube de Canal Antigua.
Redacción por Roxana de León
Portada | AFP







