Por: CNN
Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil frente al senador Flávio Bolsonaro y aseguró su continuidad en el poder para un cuarto mandato no consecutivo, el segundo de forma consecutiva. A sus 80 años, el mandatario reafirma su capacidad de mantenerse como una de las principales figuras políticas de América Latina.
Con el 96 % de los votos contabilizados, Lula obtuvo el 51.7 % de los sufragios, frente al 48.3 % de Flávio Bolsonaro, según los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). El resultado le permitirá continuar al frente de la mayor economía de América Latina, en un contexto regional marcado por el avance de las fuerzas políticas de derecha.
La victoria representa un nuevo capítulo en la trayectoria política de Lula, quien pasó 580 días en prisión antes de recuperar su libertad el 8 de noviembre de 2019. Durante ese período, cientos de simpatizantes se congregaron frente a la sede de la Policía Federal en Curitiba para exigir su liberación y defender su inocencia.
Tras salir de prisión, el dirigente volvió a posicionarse en la política brasileña y continuó su carrera hasta regresar a la Presidencia. Su triunfo frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, también supone un revés para el movimiento político vinculado a su padre, condenado por golpismo.
Durante la campaña, Flávio Bolsonaro centró sus propuestas en el combate a la criminalidad, con medidas como reducir la edad de responsabilidad penal para determinados delitos graves. Por su parte, Lula enfocó sus esfuerzos finales en movilizar a los indecisos y a quienes no participaron en la primera vuelta, cuando la abstención alcanzó el 21 %, su nivel más alto desde 1998.
Con este resultado, Lula consolida su regreso al poder y prolonga una carrera política marcada por períodos de ascenso, encarcelamiento y recuperación política, en medio de la polarización que caracteriza a Brasil.









