La detonación de las minas, sembradas entre las barreras del perímetro interno y externo de la planta, “no debería afectar a los sistemas de seguridad nuclear” de la instalación, añadió la nota.
El OIEA ha expresado repetidamente su preocupación por la central, que es una de las 10 más grandes del mundo, ante el temor a una posible catástrofe nuclear. La agencia de la ONU tiene personal en la planta, que sigue operada por trabajadores ucranianos.
Aunque los seis reactores de la central llevan meses apagados, necesitan electricidad y personal calificado para atender los cruciales sistemas de enfriamiento y otros dispositivos de seguridad.
La inteligencia militar ucraniana afirmó el mes pasado, sin aportar evidencias, que Rusia estaba planeando una “provocación en gran escala” en la central ubicada en el sureste del país y que había colocado supuestos explosivos en el tejado. Moscú, por su parte, denunció también sin pruebas que Kiev estaba planeando un ataque de falsa bandera con materiales radioactivos.
Según el comunicado de la OIEA, a los ocupantes rusos no se les ha concedido todavía acceso a los tejados de los reactores y a sus salas de turbinas.
Minas en el mar Negro
Por otro lado, el Reino Unido dijo que tenía información que indicaba que “los militares rusos podrían expandir sus ataques a las instalaciones de granos ucranianos con acciones contra los barcos civiles en el mar Negro”, dijo este martes la embajadora británica ante la ONU, Barbara Woodward.
Según Woodward, el primer ministro británico, Rishi Sunak, compartió la información con el presidente ucraniano durante una llamada telefónica este martes.
Fuente: VOA









