Miles de migrantes iniciaron una caminata el 24 de diciembre, por el sur de México, con la esperanza de que las autoridades mexicanas les permita llegar hasta la frontera con Estados Unidos.
Para las personas que se movilizaban de manera irregular, el día de la navidad fue irrelevante. No hubo obsequios y la cena tradicional de noche buena, fue un sándwich, una botella de agua pura y un plátano, entregados por una iglesia local a algunos migrantes en la localidad de Álvaro Obregón, en el estado de Chiapas.
Entre los migrantes habían adultos solteros, y familias enteras esperando una respuesta del país mexicano, aunque las autoridades confirmaron que no otorgan visas de tránsito, las personas de distintas nacionalidades esperan obtener un documento, que les permita continuar su viaje.
Mientras tanto, la hondureña, Mariela Amaya, quien viajaba con sus 7 hijos mencionó: No comprenden que uno tiene necesidad de salir adelante. ¿Por qué no nos pueden ayudar, dar la mano? Necesitamos apoyo de ellos”.
La formación de estos grupos ha ido en aumento en los últimos años, ante la lentitud de los procesos de regulación migración en Tapachula y la falta recursos, opciones de vida digna y de trabajo para los extranjeros puedan costearse la espera de documentos en esa ciudad.
“Esta travesía ha sido bien fuerte para nosotros los migrantes”, mencionó una joven que caminaba con su familia y triste por la manera en que pasarían la Nochebuena y Navidad. “Necesitamos ayuda de migración y del gobierno, que se pongan la mano en el corazón y nos den un salvoconducto”, mencionó.
El presidente de México, Manuel López Obrador, afirmó que los estadounidenses quieren que el país mexicano haga más para bloquear a los migrantes al sur, pero mencionó que no solo se trata de retenerlos, sino también, de incrementar la cooperación al desarrollo y resolver los problemas políticos en países como Cuba o Venezuela que alientan la migración.









