En ALas845 hablamos de, “Seguridad ciudadana 2026: amenazas, capacidades del Estado y decisiones urgentes”.
El invitado Francisco Quezada, investigador en temas de seguridad y justicia del CIEN, quien analizó los retos prioritarios en materia de seguridad ciudadana que enfrentará Guatemala en 2026, considerando la evolución del crimen organizado, la violencia urbana, el control territorial de pandillas, la capacidad institucional del Estado, el uso de recursos públicos y la necesidad de políticas integrales de prevención, persecución penal y fortalecimiento policial.
Quezada presentó los más recientes resultados del Índice de Denuncias de Delitos (IDD) que registra datos en seguridad.
“El delito de homicidio tiene el margen de error mínimo, y en otros sí elegimos en los que hay denuncias. En estos se tomó temas contra la integridad y predatorios, como delitos contra el patrimonio. La medición se hace mes a mes, con 9 delitos y al culminar el año se compara con otros. Es difícil comparar mes con mes porque son diferentes los factores de riesgo, y entonces se hace por año”, dijo.
Citó que el año 2009 fue el más alto en homicidios, además que hubo algunos hechos en la institucionalidad que influyeron. Luego, se mantuvo en descenso con la pandemia y hasta que en 2025 empezó a subir en la tasa de homicidios.
Quezada dijo que al subir la estadística criminal se empieza a observar a las autoridades de seguridad, pero es un “tema integral”.
“Pero lo más importante es la prevención. Incluye a la sociedad y al Estado. En la prevención tiene que participar todo el conglomerado social y las oportunidades para evitar los escenarios de delito”, dijo.
Añadió que las amenazas transnacionales hacen que el Ejército vuelva a replantear su papel en la seguridad ciudadana.
Sobre el desempeño del gobierno actual en seguridad, el investigador dijo que en el primer año se debe dar el beneficio de la duda, pero en el segundo ya se toman decisiones.
“No se revierte drásticamente, pero el 2025 fue más alto que 2024 y hubo delitos urbanos que no se veían desde hace años atrás. Lo que vimos en la intensificación de la droga y el narcomenudeo, generó una dinámica que no se había visto”, señaló.
En relación del Sistema Penitenciario, Quezada refirió que éste ha sido “abandonado por múltiples razones, pero sobre todo, porque no da votos”.
“Toda la inversión allí es con números grandes; hacer una cárcel de gran magnitud es oneroso. Requiere una planificación muy grande una cárcel de alta seguridad, y una cifra así en el presupuesto es difícil de ver. Cada gobierno crea focos de conflicto y los traslada a otros. La autoridad es de muy corto plazo”, dijo.
Resaltó que debe darse un proyecto de Estado y dijo esperar que el actual gobierno por lo menos “deje algo”.
“Tenemos un préstamo del BCIE para la cárcel de Masagua que solo paga intereses, se hizo un estudio pero se rechazó; en el terreno hay hasta invasiones. En Izabal, se empezó un poco mal, pero decir que el Ejército lo construya, no es bueno, porque lo que necesitamos es a todos patrullando. Si vamos a tener una gran prisión rodeada de corrupción, lo que único que tendremos es una cárcel cara donde seguirá pasando lo mismo”, indicó.
Quezada dijo que la principal tarea del gobierno es “evitar las fugas”, pero al final los presos no lo hacen porque dentro de las cárceles hay privilegios. “Pero hay que trabajar en la nueva guardia de las cárceles. Se debe recuperar el espíritu de la ley, en donde no hay guardias con el mismo mérito y rangos”, dijo.
En relación de las reformas a la Ley de la PNC, dijo que se perdió la oportunidad de crear una ley funcional.
Sobre evitar que jóvenes ingresen a pandillas, dijo que el Mineduc debe estar a la par de Gobernación. “Hace tiempo en un proyecto se buscó recuperar a 100 pero a la fecha solo uno está vivo; es de enfatizar la prevención”, dijo.
Quezada resaltó que ahora se elaboran en el gobierno mapas predictivos, porque en un 80 % se verifican los delitos en los mismos lugares.
Sobre la relación con EE.UU. y el manejo del narcotráfico, dijo que en Guatemala poco a poco las pandillas se quedaron con la droga y las adicciones aumentaron. “Lo que tenemos ahora es un aumento en el narcomenudeo, que no es un negocio marginal y eso nos dio manifestaciones de violencia. Eso es un ejemplo, de que antes era un asunto estadounidense, pero ahora se está viendo en nuestro patio”, resaltó.









