En el segmento Análisis845, conversamos con Rodolfo Mendoza, Director Ejecutivo de APRODICA, sobre la dimensión económica y mediática del Mundial de la FIFA, así como los desafíos que representa la piratería digital para la industria del deporte y los derechos de transmisión.
El Mundial de la FIFA es el evento audiovisual más grande del planeta. De acuerdo con estimaciones del propio organismo rector del fútbol mundial, más de 5 mil millones de personas seguirán el torneo a través de televisión e internet, lo que representa cerca del 60% de la población mundial. Se espera que la final sea vista por alrededor de 1,600 millones de personas en vivo, una cifra sin precedentes para cualquier otro evento televisivo.
Aunque la asistencia presencial supera los 6 millones de espectadores, esta cifra resulta mínima frente al alcance global del torneo. En términos de exposición, el Mundial equivale a más de 100 Super Bowls concentrados en un solo mes, lo que lo convierte en el producto más atractivo y valioso para canales de televisión, plataformas digitales y anunciantes.
Este nivel de audiencia explica por qué los derechos de transmisión del Mundial son tan costosos y estratégicos. La exclusividad es la base del modelo de negocio: cuando una señal es retransmitida de forma ilegal, el valor del producto se reduce y los ingresos de la FIFA y de los licenciatarios disminuyen considerablemente.
La afectación no se limita a los organizadores del torneo. Los clubes de fútbol también se ven perjudicados, ya que uno de sus principales —y en muchos casos el mayor— ingresos proviene de los derechos de transmisión. Cuando estos se devalúan por la piratería, los equipos cuentan con menos recursos para invertir en sus plantillas, lo que impacta directamente en su competitividad y en la posibilidad de obtener mejores resultados deportivos.
Desde esta perspectiva, la piratería no es un delito sin víctimas. Según Mendoza, se trata de una práctica que erosiona toda la cadena de valor del fútbol profesional y del entretenimiento audiovisual.
Sensibilización y respeto a la propiedad intelectual
Uno de los principales retos es la falta de conciencia social sobre la gravedad del problema. Muchas personas no aceptarían que les roben un celular o una tarjeta de crédito, pero no perciben como un delito la violación a los derechos de propiedad intelectual. Esta mentalidad, explicó Mendoza, afecta directamente la creatividad y la innovación.
Los países que no protegen estos derechos desalientan la inversión y la generación de nuevos productos, mientras que aquellos que cuentan con marcos legales sólidos concentran la mayoría de los avances tecnológicos y creativos a nivel global.
Tecnología y acciones legales en tiempo real
El Mundial presenta un desafío adicional: su corta duración. Tradicionalmente, los procesos legales pueden tardar semanas o meses, mientras que el torneo se desarrolla en apenas un mes. Para enfrentar esta realidad, actualmente se implementan bloqueos dinámicos de señales, respaldados por órdenes judiciales.
Gracias a la tecnología, es posible realizar un monitoreo en vivo de transmisiones ilegales, tanto en cableoperadores como en páginas web. Esta información se coordina con las autoridades correspondientes y, mediante una medida cautelar emitida por un juez, se ordena el bloqueo inmediato del contenido desde cualquier proveedor de internet.
Este tipo de delitos está contemplado en el Código de Propiedad Intelectual, y las sanciones pueden incluir consecuencias penales. No obstante, Mendoza enfatiza que el objetivo no es encarcelar personas, sino evitar la retransmisión ilegal y fomentar el respeto por los derechos de terceros.
Compromisos internacionales y responsabilidad del país
La protección de la propiedad intelectual también responde a compromisos internacionales. Estados Unidos exigió a Guatemala reforzar estas garantías como condición para la firma de acuerdos comerciales que redujeron aranceles al 0%. Esto obliga al país no solo a contar con leyes, sino a demostrar resultados concretos en su aplicación.
Audiencias récord en Guatemala
En el caso de Guatemala, el impacto del Mundial es notable. Durante la última edición, alrededor de 4.5 millones de personas siguieron partidos en vivo, y se espera que cerca de 5.5 millones vean la final. Un dato relevante es que el partido entre Guatemala y Panamá superó en audiencia a la final del Mundial 2022, confirmando que cuando una selección nacional participa, el interés y el rating se incrementan de forma significativa.
Un llamado al consumo legal
La tecnología continuará evolucionando y, con ella, también las modalidades de piratería. Sin embargo, el mensaje final es claro: disfrutar el Mundial de forma legal, evitar retransmitir señales sin autorización y apoyar a la industria consumiendo contenidos oficiales.
Respetar los derechos de transmisión fortalece al fútbol, permite mayores inversiones en clubes y selecciones, y contribuye a que el espectáculo más grande del planeta siga creciendo de manera sostenible.









