La llegada de la obra a la Catedral de Santiago de Guatemala fue un proceso minucioso, que involucró a numerosas personas en un despliegue de logística y cuidado. En Canal Antigua tuvimos el privilegio de presenciar este momento único.
La escultura representa a un joven San Miguel Arcángel, de apariencia más humana que celestial, capturado en el instante de su triunfo sobre Satanás. La técnica hiperrealista del artista permite percibir sutiles detalles de cansancio y transpiración, reflejando el esfuerzo de la batalla y otorgándole al arcángel una emotividad tan tangible que desafía la distancia entre el espectador y lo divino.
La tradición católica lo refiere como el ángel que expulsó a Lucifer, y San Miguel es uno de los 13 arcángeles más venerados de la religiosidad cristiana.
La obra destaca una narrativa de fe, espiritualidad, valores y de lucha por ser luz en momentos de oscuridad. Este mensaje plasmado se podrá ver en la primera pared lateral derecha, en la catedral, La pintura tiene una dimensión de 2 por 1.82 metros. Además son muchos los artesanos que se vieron involucrados en su proceso.
El proceso de creación de la pintura de San Miguel Arcángel contó con el acompañamiento crítico de la Galería El Attico. Según Guillermo Monsanto, historiador de arte y director de la galería, apunta que la obra surge de una exhaustiva investigación y además, se distingue por un “pincel depurado y muy limpio”.
De lo sublime, pasa a ofrecer un mensaje en medio de un mundo convulso, el personaje tiene la característica de observar al espectador en cualquier espacio en el que se desplace.
Es un trabajo honesto, cuya visualización nos traslada a la perfección divina, cargada de muchos momentos intensos para el artista y que después de nueve meses de trabajo ofrece un resultado excepcional.
Redacción: Renato Martínez







